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Artritis reumatoide o condena de inmovilidad (Marzo/2008)

Quien padece artritis reumatoide no está condenado a la inmovilidad total de sus articulaciones y mucho menos a la incapacidad. Por el contrario, un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado pueden contribuir a mejorar su calidad de vida.

Alrededor de 0.4 por ciento de la población mexicana sufre de artritis reumatoide, una enfermedad considerada crónica y cuya causa hasta ahora es desconocida, recayendo en el género femenino el mayor índice de afección.

“La enfermedad es totalmente compatible con la vida y la misión del médico es hacer que las pacientes tengan una calidad de vida adecuada, pues la artritis es una enfermedad crónica que tiene control, pero no curación”, indicó el doctor Carlos Javier Pineda Villaseñor, subdirector de Investigación del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR).

Pese a ello, en la actualidad existen tratamientos útiles para controlar la evolución de la enfermedad, como los llamados medicamentos biológicos capaces de bloquear aquellas sustancias que causan la inflamación en las articulaciones.

En este sentido, el doctor Antonio Fraga Mouret, ex presidente del Consejo Mexicano de Reumatología, refirió que con el uso de estos fármacos (los biológicos) se obtiene la detención de la enfermedad en 40 y 80 por ciento de las mujeres afectadas.

Ambos especialistas coincidieron en que si bien los medicamentos biológicos tienen un costo más elevado que los fármacos tradicionales, detienen el desarrollo de la enfermedad de manera más efectiva debido a que controlan el daño estructural de la inflamación de raíz, además de ser bien tolerados y permitir mejorar la calidad de vida de las pacientes.

Pineda Villaseñor indicó que otra faceta del tratamiento son las medidas no farmacológicas, enté las que figuran los procedimientos de rehabilitación, terapia física y ocupacional, así como el fomento a la integración de los pacientes a una actividad deportiva y un régimen alimenticio balanceado.

Al respecto, comentó que la enfermedad no tiene una dieta específica. “La carne roja no afecta a los pacientes, que pueden disfrutar de este tipo de alimentos. Mientras los consuman con moderación, no hay ningún problema”.

Además, especificó que aunado al tratamiento farmacológico y de rehabilitación, existe el proceso quirúrgico que ayuda a las pacientes a recuperarse para que tengan mayor movilidad y menos dolor, con lo que pueden desarrollar una vida activa.

Por su parte, el doctor Fraga Mouret destacó que un diagnóstico oportuno de la artritis reumatoide debe ser en el periodo que comprende el primer año de evolución, ya que en esa etapa aún no comienzan las grandes deformidades en manos, pies y codos, y puede evitarse la “destrucción” de las articulaciones.

Por ello, subrayó, si una mujer se da cuenta que tiene dolor, rigidez por las mañanas o inflamación en alguna de sus articulaciones debe acudir al reumatólogo y no pensar en falsos diagnósticos.

Alma Rodríguez Soto

 

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