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| Periodismo de Ciencia y Tecnología. Abril 2002 |
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Cómo derribar un inmueble
El hombre dejó de habitar las cuevas cuando le fue posible construir un refugio con sus propias manos. Así, de las elementales chozas el hombre evolucionó a técnicas de edificación cada vez más complejas, entre cuyos resultados se encuentran los rascacielos. En forma paralela, también fue necesario desarrollar técnicas que destruyeran las edificaciones que cumplían con su vida útil, ya sea a causa del transcurrir del tiempo o por eventos como incendios y sismos que dañan su estructura de manera irreversible. Por ejemplo, en la ciudad de México, aún siguen en pie varios edificios que resultaron dañados estructuralmente a consecuencia del terremoto de 1985, y representan un riesgo a la seguridad de los vecinos o transeúntes que recorren las calles donde se ubican. La única alternativa de solución al problema es derribar esas construcciones. En ese sentido, desde 1986 los especialistas Francisco Casanova del Angel, María Elena Rosas Sánchez y Luis Ángel Martínez Salazar del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrollaron una investigación a fin de conocer las técnicas de ingeniería para realizar esta tarea por el método que se conoce como demolición por implosión. Entre los resultados del proyecto se encuentran el desarrollo de una red neuronal informática que calcula la cantidad de explosivos y conexiones necesarias para detonarlo, además que por medio de una simulación visual es posible conocer previamente la forma como caerá el inmueble. Otro avance del proyecto es la publicación del libro de investigación Demolición de edificios por implosión, que a través de ocho capítulos y diversos anexos y apéndices, explica las técnicas y estudios previos requeridos para un proyecto de este tipo, así como los aspectos administrativos y permisos necesarios. El líder de la investigación, doctor Francisco Casanova del Angel, de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del IPN, comenta que el objetivo principal de la investigación fue realizar un análisis de las técnicas de ingeniería existentes para demolición aplicables al caso de México, en especial a su capital. La técnica de la implosión consiste en hacer que un edificio se derrumbe sobre sí mismo y para ello se emplean dos elementos fundamentales: uno son los explosivos, colocados en sitios estratégicos de la estructura que al detonar destruyen los puntos de apoyo de la construcción. El segundo elemento son los denominados "tirantes", constituidos por cables o vigas de acero; su función es provocar que componentes estructurales tales como muros, columnas y pisos se derrumben hacia el centro del edificio (así se logra la implosión). Para ello, se fija una de sus puntas a una columna y la otra al entresuelo (o losa) donde se ubica. Esta operación se repite en cada uno de los niveles; de esta manera, cuando ocurre la detonación y la estructura comienza a ceder, el nivel uno jala en su caída al dos y éste al tres y así sucesivamente. Un cálculo erróneo en la ubicación de los tirantes puede ocasionar que la edificación se ladee y caiga sobre otra contigua. El entrevistado afirma que en el caso de la ciudad de México la técnica de implosión es la más viable, pues la mayoría de los edificios susceptibles de ser demolidos se encuentran rodeados por otras construcciones y con ese método se garantiza un daño colateral mínimo. Asimismo, la técnica es más rápida y ahorra mano de obra y recursos económicos, además de evitar la contaminación ambiental al reducir la generación de polvo y ruido por el uso de maquinaria pesada. Casanova del Angel explica que entre los puntos a considerar para derribar un edifico se encuentran conocer y calcular la estructura, el peso del inmueble, sus puntos de apoyo, número de columnas y otros elementos estructurales, así como el tipo de material empleado. Esta información es fundamental para precisar la cantidad y tipo de explosivos que se requieren, como el lugar donde se habrán de colocar y el orden en que detonarán. Y es para facilitar esta tarea y alcanzar una mayor certidumbre que el IPN desarrolló una red neuronal informática, la cual se alimenta con una amplia lista de datos, como los ya mencionados. De esta forma y en cuestión de segundos, la red indica el tipo de explosivos, el lugar donde habrán de ubicarse y la circuitería para su conexión. El sistema es capaz de simular la demolición del edificio durante la explosión y "esto nos da mayor seguridad y de antemano nos permite conocer cómo se desarrollará el proceso", expone Casanova del Angel. Respecto al libro, el especialista lo define como un material didáctico y de investigación, que orienta al ingeniero en aspectos técnicos, legales y permisos requeridos en México para llevar a cabo una demolición, pues señala que en el país se carece de una completa legislación al respecto. Por último, apunta que hoy siguen en pie varios edificios que ponen en riesgo la seguridad de quienes viven en la ciudad de México y ello no obedece a la falta de personal calificado o dinero, sino a cuestiones legales o políticas. |