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Periodismo de Ciencia y Tecnología. Enero 2000 

 

En Tabasco, las mayores lluvias en 47 años

 

En los meses de septiembre y octubre del pasado año, en la cuenca de los ríos Grijalva y Usumacinta se registraron por lo menos cuatro fenómenos climatológicos extremos de varios días de duración, que provocaron lluvias muy intensas, casi continuas, cuya magnitud no tiene antecedentes en los últimos 47 años en esa región del sureste mexicano.

Las precipitaciones de septiembre en territorio tabasqueño fueron 157 por ciento arriba de lo normal y en octubre 188 por ciento superior al promedio histórico, provocando el desbordamiento de ríos en las partes bajas de la entidad y la inundación de grandes extensiones, como fue el caso de la ciudad de Villahermosa que resultó afectada en gran magnitud.

Para hacer frente a la emergencia, la Comisión Nacional del Agua (CNA) inició desde el mes de septiembre la primera fase del Plan Hidráulico de Tabasco, que tiene como prioridad brindar seguridad y tranquilidad a la capital tabasqueña ante el embate de futuros fenómenos hidrometeorológicos.

Entre los trabajos que se realizan en la planicie de esa entidad, destacan obras de protección, levantamiento de bordos de contención y desazolve de ríos para resolver en definitiva la problemática de inundaciones.

Pronóstico rebasado

De acuerdo a los informes publicados en junio y julio de 1999 sobre los pronósticos de precipitación que realizan los especialistas de CNA, se preveía que para las cuencas del Grijalva-Usumacinta la posibilidad de lluvias en septiembre y octubre sería ligeramente superior a la media y 32 por ciento arriba, respectivamente para cada mes. Por tal motivo, la CNA promovió una reunión el 22 de julio con el Sistema Nacional de Protección Civil para informar sobre la posibilidad de ocurrencia de inundaciones en las cuencas de los ríos Pánuco, parte baja del Grijalva y el Usumacinta, resaltando la importancia de revisar y proponer acciones que permitieran mitigar los efectos desfavorables de las mismas. Así, el Sistema de Protección Civil y CNA hicieron del conocimiento de la población la posibilidad de que se presentaran desbordamientos de los ríos e inundaciones en las regiones contiguas, a través de boletines informativos. Sin embargo, la realidad superó todas las expectativas.

La lluvia promedio en Tabasco durante septiembre fue de 535 milímetros, cuando la media de precipitación normal es de 363.5 milímetros. En tanto que en octubre, el promedio acumulado fue de 676 milímetros de lluvia, casi dos veces mayor que el normal, 346.4 milímetros.

Las abundantes lluvias se debieron a la combinación de una serie de eventos meteorológicos. Del primero al 18 de septiembre los pasos de las ondas tropicales 29, 31 y 32, más la afluencia de aire humeado del Pacífico y el Atlántico, provocaron lluvias máximas diarias superiores a 100 milímetros por varios días en la planicie tabasqueña y en Chiapas. Estas lluvias causaron algunas inundaciones en Villahermosa a partir del 14 de septiembre.

Por otra parte, en la primera decena de octubre, una fuerte afluencia de aire húmedo tropical de ambos océanos, se combinó con la onda tropical 35, lo que provocó lluvias puntuales fuertes. A esto se sumó la depresión tropical número 11 en el Golfo de México que afectó a la región con lluvias abundantes. Entre el 18 y el 25 del mismo mes, el frente frío número 7 interaccionó con la afluencia de aire húmedo tropical de los océanos.

Para ampliar los ejemplos baste señalar que en los municipios de Tacotalpa y Jalapa, ambos en el estado de Tabasco, llovió del primero al ocho de octubre más de mil 100 milímetros, cuando la media de precipitación para este periodo del año es de 695 y 524 milímetros, respectivamente. De igual forma se manifestaron incrementos entre 1.4 a 2.1 veces el promedio en otros municipios tabasqueños como Teapa, Cárdenas, Centro, Macuspana y Jalapa.

El plan de reconstrucción

La primera fase del Plan Hidráulico puesta en marcha desde septiembre, contempló la construcción y reconstrucción de bordos en 18.9 kilómetros, entre los que destacan San José, Luis Donaldo Colosio, San Francisco, la parte de Asunción Castellanos, de Tierra Colorada a El Guayabo y de éste al cárcamo de Tabasco 2000 y hasta Petróleos Mexicanos.

Asimismo, se realizó un diagnóstico de los 46 cárcamos pluviales con los que cuenta Villahermosa, y luego de determinar que 20 de ellos estaban dañados, se procedió a su rehabilitación, tarea que está a punto de concluir.

A esta fecha, se han invertido 160 millones de pesos, de un total de 500 millones, que se requerirán para las diversas obras de rehabilitación y desazolve de cauces, construcción de nuevos bordos, reconstrucción y sobreelevación de los que resultaron dañados.

En diciembre de 1999 inició la segunda fase del plan, consistente en la sobreelevación del bordo-camino de la margen izquierda del río Carrizal hasta el río Medellín, mismo que se desazolvará para contar con una nueva fuente de salida de agua cuando ocurra una avenida proveniente de Carrizal.

De igual forma, se construirá un bordo para proteger las dos zonas industriales y se realizará el reforzamiento en la parte del INDECO, además de la reparación y sobreelevación de los dos malecones del río Grijalva en la ciudad de Villahermosa, para que aun cuando se registren altos niveles de agua en esa corriente, transiten libremente dentro de su cauce.

La segunda fase, que concluirá en julio del 2000, antes de la temporada de lluvias, permitirá que la capital de Tabasco quede protegida en ambas márgenes del río Carrizal. Con ello, el Plan Hidráulico del estado de Tabasco le dará vida a largo plazo a la ciudad de Villahermosa, hasta por un periodo de 100 años.

En este contexto, se destacó la labor realizada durante la emergencia, por 2 mil 208 elementos de la Comisión Nacional del Agua (CNA), provenientes de todo el país, apoyados con 379 vehículos, así como de las brigadas de auxilio a la población que entre otras importantes tareas permitió la distribución de 5.3 millones de litros de agua potable, tanto embotellada como de la generada por 16 plantas portátiles potabilizadoras.

Como parte de estas acciones, se distribuyeron 178 mil frascos de plata coloidal para desinfectar agua para consumo humano de igual número de familias, mientras que en apoyo a las tareas de saneamiento las brigadas de la CNA aplicaron 520 mil toneladas de cal, así como 14 toneladas de hipoclorito de calcio, tanto en zonas urbanas como rurales.

También, con la operación de 89 bombas se desalojaron cerca de 10.5 millones de metros cúbicos de agua, con lo que se liberó de la inundación a diversas colonias de la ciudad de Villahermosa.

Se destacó que si no podemos ganarle a la naturaleza, si podemos adelantarnos a ella, y esto obliga a la ingeniería a invertir mayores recursos en estudios e investigación para tener la certeza de que las obras diseñadas sean las adecuadas para prevenir los efectos de fenómenos naturales como los vividos en meses pasados.

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