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| Periodismo de Ciencia y Tecnología. Julio 2000 |
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Regeneración urbana de La Merced
Se ha caracterizado por ser una zona de abasto popular y regional importante en donde pueden encontrarse comercios especializados como ferreterías y jarcerías, o tiendas de dulces, telas, frutas y verduras. Se trata del barrio de La Merced, en el centro de la Ciudad de México, lugar que también alberga a vendedores ambulantes, 800 familias que sobreviven en extrema pobreza, y un gran patrimonio cultural. La riqueza histórica de la zona es amplia, pues según los estudiosos en la materia la fundación de la Gran Tenochtitlán fue en este sitio. En los últimos 20 años se han suscitado grandes cambios en ese lugar, tales como el deterioro debido al despoblamiento de inmuebles, la pérdida progresiva de vivienda de alquiler, y los cambios en los usos del suelo que favorecen a comercios, oficinas y bodegas. Asimismo, debe considerarse la permanencia del comercio en vía pública, la inseguridad, la iluminación escasa y el deficiente servicio de limpia. Por si fuera poco, a ello se suman las operaciones de carga y descarga de mercancías, así como el incremento de la contaminación debido a la ausencia de áreas verdes. Esto ha provocado que en la actualidad 25 mil personas (número total de residentes) habiten en cerca de 5 mil 942 viviendas, muchas de ellas en condiciones de alto riesgo. Por tanto, se hace necesaria una estrategia para la regeneración del área que sea capaz de detener el proceso de deterioro y fomente al máximo sus potencialidades para recuperar el patrimonio que ahí se encuentra, así como ofrecer un espacio con mejor calidad de vida para sus habitantes, usuarios y visitantes. Con el fin de atender esas demandas, a principios de 1998 el entonces Jefe de Gobierno de la ciudad, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, planteó un proyecto de regeneración a través del Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México (FCHCM). Éste encomendó al Instituto Politécnico Nacional realizar un estudio en la zona de La Merced, cuyo responsable es el doctor Salvador Urrieta García, de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura. "Establecimos un convenio de colaboración con el FCHCM, a través de un plan llamado de Regeneración y Desarrollo Integral del Centro Histórico, el cual cubre las diferentes áreas del perímetro patrimonial. El correspondiente al área de La Merced abarca el ubicado entre las calles Corregidora, Jesús María, Fray Servando y la avenida Anillo de Circunvalación. El objetivo fue la realización de un diagnóstico y rehabilitación del espacio urbano, patrimonial y arquitectónico a fin de preservarlo", indica Urrieta García. Las acciones Debido al problema de deterioro que existe en el barrio de La Merced, los especialistas politécnicos se dieron a la tarea de evaluar los inmuebles, para lo cual fijaron parámetros del estado físico y legal de los mismos y sus cualidades arquitectónicas. Además, hicieron un estudio de diagnóstico en cada lote y los que tienen riqueza patrimonial requirieron de uno más profundo. "Una vez que se identifican los inmuebles dañados debe actuarse; no obstante, es un proceso de mediano plazo que implica una política gubernamental sustentadas en normas e instrumentos específicos", refiere el responsable del proyecto. Entre las estrategias de acción que pueden contribuir al mejoramiento del área se encuentran el rescate de la centralidad que persigue establecer las condiciones necesarias de habitabilidad, la rehabilitación de la imagen urbana, la recuperación colectiva del espacio público y el rescate del parque patrimonial. En lo referente a la regeneración habitacional, se tienen como objetivos la ampliación de la oferta de vivienda; el rescate del uso habitacional en edificaciones patrimoniales; la intervención emergente a inmuebles de alto riesgo y la construcción de vivienda nueva en lotes baldíos y edificios ruinosos. En cuanto al desarrollo económico se pretende apoyar a las actividades vinculadas al turismo, al desarrollo de las micro y pequeñas empresas, así como al reordenamiento y regulación del comercio en vía pública. Y respecto al desarrollo social se aplicarán, principalmente, programas de atención a grupos vulnerables; rehabilitación de equipamiento y servicios para la salud y educación. El patrimonio De acuerdo con diversos estudios, a la antigua ciudad de Tenochtitlán se soprepuso la traza colonial que parte de lo que ahora es el barrio de La Merced. Al centro de la ciudad se ubicaban los edificios de poder. "A todo ese conjunto lo circundaban las áreas destinadas a la habitación conformadas por cuatro sectores urbanos: Cuepopan, Atzacoalco, Moyotla y Zoquipa", refiere el maestro Lázaro Santos Martínez. En 1524 los conquistadores españoles refundaron la ciudad de México sobre las ruinas del centro ceremonial, y la nueva ciudad quedó rodeada de los barrios de la población mexica, que fueron rebautizados como Santa María, San Sebastián, San Juan y San Pablo. En el siglo XIX se llevó a cabo una reforma urbana y durante la primera década del XX, la modernidad se asentó en la ciudad con la construcción de obras públicas. En el transcurso de este siglo, "la ciudad de México no fue ajena a los fuertes impactos que el proceso de industrialización tuvo sobre la dinámica urbana y hacia la década de los sesenta, se desarrolló en el centro una intensa actividad económica, lo cual aceleró el desplazo de varias de esas funciones a otras zonas. A partir de entonces, el centro empezó a despoblarse, situación acentuada por el traslado del mercado de aprovisionamiento alimentario a Iztapalapa y por los efectos que dejaron los sismos de 1985", puntualiza Santos Martínez. |