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| Periodismo de Ciencia y Tecnología. Julio 2001 |
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La menopausia y sus tratamientos terapéuticos
Contrariamente a lo que se piensa, climaterio y menopausia son dos conceptos distintos. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) el climaterio es la transición entre la vida reproductiva y no reproductiva de la mujer, durante la cual tiene lugar la última menstruación llamada menopausia. Esta etapa se inicia alrededor de los 40 años de edad, y acompaña a las mujeres por el resto de su vida. En cambio, la menopausia se debe al agotamiento de los folículos en los ovarios, es decir que se acaban los óvulos y por consecuencia hay disminución de estrógenos (hormona sexual femenina). De acuerdo con el doctor José Francisco López Domínguez, jefe de la Clínica de Climaterio en el Hospital de la Mujer, de la Secretaría de Salud (Ssa), se considera que una fémina está menopáusica cuando han transcurrido 12 meses después del último sangrado menstrual. Este ciclo se lleva a cabo entre los 48 y 52 años de edad, independientemente de si ha tenido o no embarazos. Sin embargo, señala, también puede presentarse una menopausia temprana cuando por alguna razón médica el especialista extirpa la matriz y los ovarios, y en ese momento es como si se hubiesen agotado los folículos. Empero, cuando a una mujer sólo se le ha quitado la matriz, no significa que entrará a la menopausia, únicamente dejará de reglar. Por otro lado, el especialista indica que a diferencia del hombre, la mujer no tiene epitelio productor de células germinales, sino que nace con el número de óvulos que utilizará en toda su vida, desde la menarca o primera menstruación hasta la menopausia. "Desde el vientre materno, las mujeres forman una buena cantidad de células germinales (óvulos) en los ovarios, que a la larga se van perdiendo debido al proceso natural de envejecimiento celular. Por ejemplo, al cuarto mes de vida intrauterina la mujer tiene entre 6, 7 u 8 millones de óvulos; al momento de nacer cuenta con aproximadamente 800 o 900 mil; y cuado llega a presentar su primera menstruación sólo posee 400 mil, de los cuales únicamente 400 serán ovulados hasta que llegue la perimenopausia (aparición de síntomas previos a la menopausia)", explica. Trastornos Algunos estudios han demostrado que entre los 36 y 38 años de edad la mujer pierde una cantidad importante de folículos y por tanto de óvulos. Entonces, a partir de los 40 se empiezan a mostrar algunos síntomas derivados de la carencia de producción hormonal (estrógenos y progesterona), como son: ciclos sin ovulación que modifican la frecuencia del sangrado, acompañados de cambios en el carácter y en diversas respuestas a los estímulos externos (bochornos, sudoración, irritabilidad, insomnio, pesantez de nuca y llanto fácil). Asimismo, se atrofia el aparato genitourinario y las mujeres se vuelven más susceptibles a infecciones; la vagina se reseca, disminuye el apetito sexual o se tiene dolor durante el coito (relaciones sexuales). "Estos trastornos se van acentuando mientras mas se acerca a la menopausia y pueden prolongarse en ocasiones hasta varios años después de que ésta suceda", expone el doctor López Domínguez. Comenta que la deficiencia de hormonas ováricas, específicamente de estrógenos, favorecen el desarrollo de enfermedades crónicas como osteoporosis o diabetes mellitus, que se acentúan con mayor frecuencia en mujeres menopáusicas que en hombres. También se vuelven susceptibles a padecer problemas cardiovasculares, entre ellos: infartos al miocardio, ateroesclerosis o derrames cerebrales, pues se sabe que los estrógenos también influyen en las funciones vitales del corazón, sistema nervioso central y el cerebro. De ahí que al llegar a la menopausia, se estima que una mujer por cada 10 hombres tiene más probabilidades de morir de un infarto o derrame cerebral. "A medida que la mujer conoce el porqué de los cambios físicos y psicológicos que experimentará en esta etapa importante de la vida, podrá asimilarlos con mayor tranquilidad y comenzar a tomar medidas preventivas con la guía de su médico", añade. Tratamiento Para aliviar los síntomas relacionados con la deficiencia de estrógenos y prevenir las enfermedades derivas de la menopausia, el doctor José Francisco López subraya que invariablemente las mujeres deberán recurrir a la terapia de reemplazo hormonal. Como su nombre lo indica, se trata de reponer las hormonas que el organismo ya no produce. Sin embargo, hay mujeres que no quieren utilizar esta terapia por miedo a engordar o a desarrollar cáncer. El especialista explica que antes de iniciar un tratamiento hormonal, a toda mujer se le deben realizar una serie de análisis marcados en el proyecto de la Norma Oficial Mexicana para el Estudio del Climaterio, cuyo fin es determinar cuál es la terapia adecuada. Entre éstos estudios figuran: mastografía, que detecta si ésta padece o no cáncer de mama; biometría hemática, que determina los niveles de glóbulos blancos y rojos; medición del colesterol en sangre; y la densitometría, para saber la cantidad de calcio en los huesos. El doctor López advierte que si la terapia de reemplazo se suministra sin supervisión, efectivamente puede estimular el desarrollo de cáncer de mama o de endometrio, sobre todo en aquellas pacientes con antecedentes hereditarios. Pero para evitar este peligro, se administran estrógenos en combinación con un progestágeno. De otro lado, López Domínguez refiere que en lo que las mujeres se efectúan los estudios anteriores, el ginecobstetra deberá proporcionarles necesariamente un tratamiento que no es hormonal, con el objetivo de disminuir las molestias derivadas del climaterio. "En el Hospital de la Mujer, así como en otras instituciones de salud en México, se ha utilizado con éxito un producto denominado Aclimafel (veraliprida), que se prescribe antes de iniciar una terapia hormonal". En otros países, el medicamento desarrollado por laboratorios Aplicaciones Farmacéuticas, se indica en dosis que van de los 50 a 100 miligramos diarios durante un periodo de 21 días, para luego suspenderse por una semana o dos y nuevamente continuar el tratamiento. Pero en nuestro país, su uso se ha tenido que ajustar a las necesidades de cada mujer mexicana. Según el doctor, la veraliprida se administra en dosis respuesta, es decir, la paciente tomará una cápsula de acuerdo a los requerimiento de su organismo y a la frecuencia con que se presenten los síntomas. De esta manera habrá mujeres cuya toma será una vez a la semana, otras cada quince días o diariamente, según sea el caso. Por otra parte, destaca que Aclimafel es un fármaco antidopaminérgico, o sea, que modifica la producción de la dopamina (una de las sustancias producidas en el cerebro) para evitar que ésta se incremente en forma exagerada y dispare todos los síntomas relacionados con el climaterio. "Veraliprida es quizá el compuesto no hormonal más utilizado desde hace 10 años en todo el mundo, y múltiples estudios han demostrado una eficacia entre 60 y 90 por ciento, no sólo en la disminución del número y la intensidad de los bochornos, sino también en la mejoría de los trastornos neuropsíquicos asociados a la menopausia (irritabilidad, nerviosismo, estado depresivo, ansiedad e insomnio). Las pacientes permanecen asintomáticas incluso meses después de cesar su administración", sostiene el también miembro de la Asociación Mexicana para el Estudio del Climaterio. Asimismo, refiere que el producto manejado a dosis-respuesta prácticamente no causa efectos adversos, pero en algunas mujeres demasiado sensibles a la sustancia activa, su uso diario produce somnolencia, lentitud de movimientos y secreción de leche de las glándulas mamarias. Agrega que quizá una de las bondades más significativas de la veraliprida es que puede utilizarse en combinación con los tratamientos hormonales, y en aquellas pacientes que no aceptan la administración de estrógenos. Finalmente, el doctor José Francisco López Domínguez puntualiza que los tratamientos son diferentes en cada persona, ya que dependerán de la asociación que éstas tengan con ciertos factores de riesgo, como tabaquismo, obesidad, sedentarismo y antecedentes familiares. "Las terapias hormonales y no hormonales no son la panacea; es necesario que al acercarse el climaterio y la menopausia las mujeres tengan un plan de vida saludable que incluya dieta rica en calcio, baja en grasas y ejercicio, pues además de adelgazar, beneficiarán sus huesos evitando la osteoporosis y vivirán el resto de sus días de una manera más confortable y sin temores". |