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Periodismo de Ciencia y Tecnología. Noviembre 2001 

 

Las molestas enfermedades gastrointestinales

 

De acuerdo a la Secretaría de Salud (Ssa) las enfermedades gastrointestinales, ocasionadas por bacterias o parásitos, ocupan la decimocuarta causa de fallecimientos a nivel nacional y los estados con mayor incidencia son Chiapas, Oaxaca, Guanajuato, Veracruz, Puebla y el Distrito Federal.

Los padecimientos se manifiestan con malestar general en el cuerpo como: fiebre, náuseas, vómito, diarrea y deshidratación (que podría causar la muerte del paciente). Asimismo, los patógenos que más "presencia" tienen en la población y que atacan principalmente a niños y personas de la tercera edad, son la Salmonella, Escherichia coli, Shigella, Giardias y amibas.

Las infecciones al organismo usualmente resultan por la ingesta de agua o alimentos contaminados con esporas contenidas en las heces fecales, que al secarse diseminan sus partículas en el medio ambiente. "El problema se detecta con mayor frecuencia en la temporada de calor", señala el doctor Francisco López Fuerte, Jefe del Hospital de Especialidades de La Raza del Departamento Clínico de Gastroenterología.

Los trastornos gastrointestinales no siempre son causados por virus, amibas o bacterias, ya que a veces se deben a alteraciones psicológicas. Los órganos que son atacados con frecuencia son esófago, estómago, duodeno, ano, recto, páncreas e intestinos delgado y grueso, entre otros.

Por otra parte, al referirse al diagnóstico, el especialista señala que se utilizan varias técnicas como la endoscopia (mediante un tubo de fibra óptica se observan las estructuras internas y se obtienen muestras de tejido del interior del organismo), estudios de radiología, indicadores radiactivos, ecografías y determinación de sustancias químicas. Sin embargo, destaca, el primer paso es realizar la historia clínica y la exploración física de paciente, cuya labor está a cargo del médico familiar.

Hospital de Especialidades

El doctor López Fuerte explica que las enfermedades gastointestinales son atendidas en primer instancia por médicos familiares (primer nivel) y en ocasiones se enfocan a un hospital de especialidades, debido a que ahí se tratan padecimientos más complicados, como la hepatitis crónica viral C, reflujo gastroesofágico y Síndrome de Colón Irritable.

A su juicio, la hepatitis crónica viral C es un problema de salud grave, ya que se considera que uno de cada 100 mexicanos es portador del virus y con el paso del tiempo en un buen número de los pacientes podría desarrollar cirrosis hepática, la cual podría matarlos.

La enfermedad, apunta, se adquirió por transfusiones sanguíneas entre la década de los 70 y 80, y a partir de ello se descubrió la existencia del virus. Asimismo, destaca que aunque en la mayor parte de los casos la enfermedad es asintomática, afortunadamente ya se cuenta con una prueba para diagnosticarla que consiste en un estudio de la sangre.

Al referirse al reflujo gastroesofágico, el entrevistado considera que del 20 al 30 por ciento de la población mundial sufre de agruras persistentes (pirosis). El síntoma más obvio es ardor, una sensación de quemazón detrás del esternón. El dolor que aparece en el pecho y se puede extender hacia el cuello, garganta o incluso la cara es causado por el reflujo de ácido desde el estómago al esófago y generalmente ocurre después de comer. Este mal difícilmente produce complicaciones, pero es muy frecuente.

La enfermedad por reflujo se combate con medicamentos antisecretores de ácido, además de recomendarse medidas higiénico dietéticas, de las cuales la más importante es bajar de peso corporal.

Otro malestar que se atiende con frecuencia en el Departamento Clínico de Gastroenterología del citado nosocomio es el Síndrome de Colón Irritable, enfermedad que se caracteriza por una alteración en el funcionamiento del intestino grueso cuyo trabajo se centra exclusivamente en absorber agua y electrolitos (sodio, potasio).

Uno de los factores principales que llevan al individuo a sufrir este mal son los problemas psicológicos. "Los canalizan hacia el colón, por lo que esta parte del órgano empieza a fallar. Entonces el paciente empieza a tener una serie de problemas, como dolor, inflamación, gases, diarrea y estreñimiento, lo cual interfiere en su vida normal", apunta el especialista.

El tratamiento a seguir es la prescripción de antiesposmódicos, además de identificar el factor que tensa al paciente con el fin de modificarlo.

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