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| Periodismo de Ciencia y Tecnología. Septiembre 2001 |
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El origen de la enfermedad ácido péptica
Cada vez que ingerimos alimentos comienza una gran aventura en el organismo. El aparato digestivo se encarga de recibir la comida, fraccionarla y mediante la digestión, absorbe los nutrientes y desecha los no digeribles. Para que ese proceso se realice se requiere de entre dos y seis horas, dependiendo de lo abundante que haya sido la comida. Al aparato digestivo lo integran la boca, faringe, esófago, estómago, intestinos delgado y grueso, colon y ano, y cuando uno o más no funciona adecuadamente, la persona comienza a padecer molestias, indica el doctor Fernando Rodríguez Salgado, gastro-cirujano del Hospital General de México, de la Secretaría de Salud (Ssa). "Cada órgano del aparato digestivo puede presentar alteraciones importantes. Por ejemplo, la carencia de dientes conduce a una inapropiada masticación". Este hecho genera que los alimentos no sean deglutidos correctamente y conlleva alteraciones en el esófago a su paso por éste. De igual forma, en el estómago pueden desarrollarse padecimientos de tipo morfológico, degenerativo, inflamatorio, neoplásico (tumores) o infecciosos que conduzcan a alguna disfunción. Una de las enfermedades más comunes del aparato digestivo es la ácido péptica, originada por la hipersecreción de ácido clorhídrico o de una enzima llamada gastrina, cuya función es equilibrar la acidez del estómago. Asimismo, la deficiencia en los mecanismos de protección de la mucosa gástrica frente al ácido es también un factor para el desarrollo del padecimiento, afirma el especialista. El doctor Rodríguez Salgado señala que en la tercera parte de los pacientes el mal es asintomático. Las manifestaciones clínicas más frecuentes son: pirosis (ardor y sensación de quemazón atrás del esternón) que habitualmente se confunde con enfermedades cardiovasculares; epigastralgial (dolor en la boca del estómago); y dispepsia o dificultad en el proceso de digestión, acompañada de distensión abdominal, sensación de pesadez y presencia de gases. Destaca que "el uso indiscriminado de los medicamentos conocidos como antinflamatorios no esteroideos como aspirina, diclofenaco, naproxeno e ibuprofeno, incrementan la aparición de la enfermedad ácido péptica". De esta manera, apunta, la persona podría desarrollar gastritis (aguda o crónica), acidez estomacal, reflujo gastroesofágico, hemorragias del tubo digestivo, úlceras gástricas y en casos muy avanzados cáncer de estómago. Por otra parte, reitera que el estrés es uno de los factores que influyen en el desarrollo de la enfermedad ácido péptica. En una situación de estrés, explica, el sistema nervioso autónomo descarga una gran cantidad de neurotransmisores que, a su vez, producen la secreción de gastrina y de ácido clorhídrico; aunado a ello se encuentran los malos hábitos higiénico-dietéticos que condicionan la aparición del mal. Además, destaca, los sistemas de defensa natural que posee el estómago pierden su capacidad de funcionamiento, de allí que el paciente senil presente mayor riesgo. El especialista comenta que existe una bacteria que puede ser la causante de la enfermedad llamada Helicobacter pylori, la cual altera directamente los mecanismos de defensa del estómago para la protección frente al ácido y, al mismo tiempo, aumenta in situ la secreción del ácido dentro del órgano. Esta bacteria vive en el estómago y puede contraerse directamente al estar en contacto con la saliva de un individuo afectado. Empero, destaca el gastro-cirujano, no todos aquellos que la tienen desarrollarán la enfermedad. "Es necesario que, además de la infección con la bacteria, la persona esté sometida a estrés frecuentemente, mantenga hábitos alimenticios inadecuados (ayunos o una sola comida durante el día) y consuma en exceso café, tabaco, alcohol e irritantes". El tratamiento Respecto al tratamiento, el doctor Rodríguez Salgado apunta que el más adecuado para atacar la enfermedad ácido péptica y sus consecuencias es aquel que controle integralmente la aparición de agruras y úlceras. Los antiácidos que se venden sin receta médica únicamente calman los síntomas, pero no alivian la enfermedad, advierte. Existen medicamentos conocidos como inhibidores de histamina tipo 2 e inhibidores de la bomba de protones, que de manera selectiva bloquean la secreción de la acidez en el estómago. Asimismo, estos últimos controlan con una sola dosis la secreción de ácido en el estómago por 24 horas. Los inhibidores de la bomba de protones actúan bloqueando la producción de ácido en el estómago y, en consecuencia, la acidez disminuye a tal grado que el paciente, va recobrando progresivamente la integridad de su mucosa gástrica y/o duodenal. Sin embargo, para evitar una recaída, es necesario determinar la presencia de la bacteria Helicobacter pylori, y de ser detectada deberá erradicarse mediante la administración de antibióticos y una alimentación adecuada con horarios fijos. Finalmente, indica que si bien son muchos los fármacos de venta al público, el mejor diagnóstico y tratamiento son los que el médico le indique al paciente. |