Impulsan cultivo orgánico de hierbas aromáticas

El cultivo de hierbas aromáticas es uno de los más recurrentes y redituables en la región noroeste del país. Sin embargo, esta práctica suele realizarse a cielo abierto, por lo que los plantíos están expuestos tanto a plagas como a las inclemencias del tiempo.

En función de ello, científicos del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) iniciaron un proyecto en colaboración con otras ocho instituciones como las universidades autónomas de Baja California y Baja California Sur, para incentivar el cultivo orgánico protegido de estas especies.

De acuerdo con el doctor Bernardo Murillo Amador, responsable técnico del proyecto, entre los diferentes objetivos de esta  investigación se encuentra generar información sobre las regiones aptas para el desarrollo de la agricultura orgánica protegida; de tal forma que se genere en un entorno biológico y económicamente sostenible.

Para ello, se evaluaron variables físico-ambientales como elevación del terreno, temperatura ambiente, textura del suelo, clima, áreas naturales protegidas, entre otras.

Asimismo, para determinar cuáles son las regiones idóneas para el cultivo de hierbas aromáticas se tomaron en cuenta aspectos socioeconómicos de las regiones, como edad de la población y servicios de salud, ya que de nada serviría contar con áreas adecuadas para la agricultura orgánica, si la gente que lo habita no está en condiciones de trabajar. Además, se verificó la existencia de accesos carreteros que garanticen la comercialización de las especies mientras están frescas.

Composta y energías alternas

Murillo Amador señaló que en otra vertiente de este proyecto elaborarán composta a base de esquilmos de cosecha y estiércol caprino y bovino, el cual deberá cumplir con las normas internacionales de inocuidad; es decir, no presentar metales pesados, patógenos o cualquier sustancia dañina para el ser humano.

De igual manera, la composta deberá ser rica en nutrientes y materia orgánica, de tal manera que favorezca la conservación del suelo a lo largo del tiempo.

Murillo Amador mencionó que para obtener la certificación internacional que les permita exportar, los productores de composta deben presentar una bitácora en la que lleven registro de las temperaturas del material en proceso de compostaje.

Dado que en ocasiones esta labor se le complica al productor, investigadores asociados a este proyecto diseñaron un termómetro inteligente que emplea la tecnología de los celulares para enviar los datos que recaba a una computadora, donde se almacena la información.

El titular del proyecto indicó que este sistema está formado por una red de sensores inalámbricos que se colocan en los sacos que acumulan la composta y funcionan con energía fotovoltaica.

Sistema de riego inteligente

A partir de esta tecnología se diseñó también un sistema de riego automatizado que permite optimizar el uso del agua. Este dispositivo cuenta con un enlace de comunicación dúplex basado en una interface celular internet; de tal manera, que programan y registran humedad, temperatura y cantidad de agua utilizada.

Al incrementarse la temperatura, automáticamente enciende la bomba que va a regar; por lo que sólo se aplica el agua que requiere el cultivo. Sin embargo, pueden cambiarse los patrones en los umbrales de humedad y temperatura para así activar o desactivar las bombas de riego.

Germoplasma

Murillo Amador apuntó que analizarán los aspectos fitotécnicos de hierbas aromáticas; es decir, medirán la clorofila, fotosíntesis y conductividad estomática (intercambio gaseoso entre las células epidérmicas) con la intención de demostrarle a los agricultores que las especies que se producen en condiciones protegidas son de mejor calidad que las que crecen a cielo abierto.

Además, crearán un banco de germoplasma (semillas) de todas las hierbas aromáticas incluidas en el proyecto, tales como: albahaca, tarragón, tomillo, orégano, salvia, menta, romero y shives.

El propósito de este acopio de semillas es contar con el material genético que mejor se adapte a cada región. De esta manera, el productor que lo desee podrá solicitar el germoplasma y reproducirlo para posteriormente sembrarlo en su predio agrícola.

Otras investigaciones

Dentro de este proyecto también se elaborarán biofertilizantes a partir de bacterias benéficas asociadas a la raíz de las especies aromáticas y a los suelos áridos de Baja California Sur, donde crecen estos cultivos.

Para que estos microorganismos sean considerados fertilizantes deben presentar ciertas características como fijación de nitrógeno, solubilización de fosfato y producción de sideróforos (solubilizan el ion hierro).

Asimismo, prepararán extractos a partir de la microalga  Phaeodactylum tricornutum que fortalecerán el sistema inmune de las plantas mejorando su resistencia a plagas, enfermedades y estrés hídrico.

En este proyecto financiado por el Fondo Sectorial SAGARPA-Conacyt participan 30 investigadores y otro tanto de técnicos académicos de ocho instituciones como el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), entre otras.

Verónica Uriega

 

Share

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Histórico suplemento ID