Cultiva UAQ microorganismos para promover el crecimiento de las plantas de interés hortícola

El doctor Juan Ramiro Pacheco Aguilar, de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), trabaja en el aislamiento e identificación de rizobacterias –microorganismos asociados a las raíces-- que optimicen el crecimiento de plantas de interés hortícola.

Estas bacterias se encuentran de manera natural en los ecosistemas terrestres. Son parte de la ecología microbiana de la rizósfera (tierra adherida a la raíz) de las plantas, y su estudio es importante para obtener fertilizantes que puedan ser empleados en la producción agrícola de la región del Bajío; ya que mejorarán la condición del suelo, al volver biodisponibles nutrientes como nitrógeno y fósforo.

El titular de la investigación explicó que estos microorganismos crecen alrededor de la raíz, o incluso dentro de ella, y favorecen la captación de los nutrientes que se encuentran en el suelo.

Para aislar estas bacterias es necesario obtener muestras de suelo adherido a las raíces de plantas de interés hortícola, la tierra es disuelta en agua estéril y colocada en placas de medios de cultivo.

Dado que hay rizobacterias con diversos mecanismos de crecimiento, deben emplearse medios de cultivos apropiados para cada uno de ellos. Así, hay medios especiales para microorganismos que solubilizan fosfatos y otros para aquellos microorganismos que captan nitrógeno atmosférico.

Una vez que los microorganismos se encuentran en las placas de cultivo, se debe realizar el análisis bioquímico de éstos para conocer sus propiedades.

Sin embargo, Pacheco Aguilar destacó que más allá de conocer las características químicas de las rizobacterias, el interés de su investigación radica en que los microorganismos puedan adaptarse a las condiciones áridas de los suelos agrícolas del Bajío, para que puedan sobrevivir durante el periodo de cultivo.

El investigador expuso que una vez que han hecho crecer los microorganismos en el laboratorio, sumergen las semillas en una solución de bacterias para que se impregnen de ellas mínimo durante una hora. Tras ese periodo, la semilla es sembrada y la planta obtenida es cultivada como cualquier otra.

De acuerdo con el doctor Pacheco Aguilar, aquellas plantas que fueron inoculadas han mejorado su desarrollo en aspectos como vigorosidad, tallo, altura y contenido total de biomasa.

Hasta ahora, el Laboratorio de Plantas y Biotecnología Agrícola de la Facultad de Química en la UAQ ha trabajado con chile, jitomate, pepino y espárragos; aunque tienen en puerta un proyecto para aplicar la tecnología a plantas ornamentales. (Agencia ID)

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