No dormir bien puede desencadenar diabetes

Ojeras, fatiga y cansancio durante el día son signos de que no se descansa durante la noche. Pero ¿qué pasa si no se duermen las horas recomendadas?

Según el doctor Reyes Haro Valencia, director de la Clínica del Sueño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dormir menos de seis horas provoca una privación de sueño, lo que a largo plazo ocasiona que el organismo se comporte como el de una persona con diabetes.

“Las personas que duermen menos de seis horas por la noche parecen tener un mayor riesgo de desarrollar alteración de la glucosa en ayunas, un trastorno que precede a la diabetes tipo 2”, dijo Haro Valencia.

A decir del experto, conforme las sociedades se han desarrollado se le ha quitado tiempo al descanso. En la década de los sesenta se dormía entre 8 y 9 horas; sin embargo, en la actualidad el  tiempo se ha acortado, pues según estudios indican que en 1995 se le dedicaban siete horas al descanso y en 2004 bajó a seis.

Una de las funciones del dormir es preparar el cuerpo para funcionar al día siguiente y muchas hormonas se producen durante este periodo. Por su parte, Haro Valencia mencionó que las hormonas que más se producen durante el periodo del sueño son la del crecimiento y la de la saciedad. Es por ello que si se duerme menos se produce en menor cantidad esta última, lo que se traduce en que durante el día se tenga más hambre y las personas tiendan a subir de peso paulatinamente. “Si se duerme poco, subes de peso y ello a la larga provoca obesidad, lo cual puede desencadenarla diabetes”, dijo el especialista.

Tratamiento

La obesidad provoca que se desarrollen tejidos grasos en la zona abdominal; no obstante, pocos saben que también aumentan los tejidos que se encuentran alrededor de la garganta, que son los que ocasionan que las personas con esta afección ronquen.

“El ronquido altera la continuidad del sueño, pues disminuye las etapas profundas donde se produce la hormona de la saciedad, lo que conlleva a tener durante el día más apetito de lo habitual”, mencionó Haro Valencia.

Este círculo vicioso se traduce en que si no duermes bien se desarrolla obesidad, posteriormente el ronquido y finalmente puede conllevar a la aparición de la diabetes.

Según el director de la Clínica del Sueño de la UNAM en la ciudad de México, para tratar estos desordenes del sueño se emplean diversas técnicas para identificar el problema. Una de ellas es mediante la historia clínica, en la que se explora de qué manera está alterado el sueño de la persona, si no hay evidencia de que se debe a un problema físico se atribuye al estilo de vida o a un periodo de estrés continuo.

Para su tratamiento es necesario “reestructurar el sueño mediante un programa de higiene de sueño, es decir, identificar qué actividades realiza el paciente que causan la ausencia del mismo. De esta manera se establece un programa a la medida y se le enseña a dormir”, refirió Haro Valencia.

Cabe  mencionar que si la historia clínica del paciente indica que no ha tomado algún fármaco para dormir se le prescribe la dosis adecuada y el problema queda resuelto con cierta periodicidad; sin embargo, si toma alguno se le baja la dosis del que ingiere paulatinamente y se le prescribe otro, además de que en los pacientes con diabetes se les receta ciertos fármacos para no subir los niveles de azúcar.

Haro Valencia resaltó que el tratamiento farmacológico no se prescribe por tiempos prolongados, ya que se implementan estrategias de higiene de sueño para no crear dependencia al mismo.

¿Dormir mucho es bueno?

Dormir más de nueve horas también contribuye al trastorno metabólico, ya que según el director de la Clínica del Sueño de la UNAM las personas que duermen en demasía son las que roncan fuertemente en la noche. Ello conlleva a que el periodo de descanso no llegue y de igual manera no se produzca eficientemente la hormona de la saciedad.

Para estos casos de ronquido crónico, el tratamiento no se realiza con fármacos, pues es necesario establecer el grado de ronquido del paciente. Para determinar el grado de severidad se requiere un estudio polisomnográfico, que se utiliza para detectar alteraciones en el sueño, y “consiste en que la persona viene a dormir a la clínica, se le colocan diversos sensores en su cuerpo y con una técnica muy avanzada y un equipo óptimo nos indica de qué manera está alterado el sueño del paciente y en qué cantidad”, explicó Haro Valencia.

Una vez identificado el grado se clasifica en tres módulos: que son leve, moderado y grave., Haro Valencia explicó que en el primero, una odontóloga coloca un dispositivo de avance mandibular con lo que ayuda a disminuir el ronquido. Si el problema es moderado, “los otorrinolaringólogos realizan una cirugía llamada uvulopalatofaringoplastía, la cual reduce las estructuras alteradas para poder disminuir el ronquido”, explicó Haro Valencia.

Cuando el caso es severo se coloca una mascarilla de Presión positiva continua de aire (CPAP, por sus siglas en inglés), la cual comprime el aire ambiental y se lo inyecta a la persona, desplazando los tejidos obstruidos.

Finalmente, Haro Valencia hizo hincapié en que es importante dormir por lo menos siete horas al día para evitar subir de peso, ya que al restablecer los periodos de sueño las personas tienen una mayor actividad y rendimiento óptimo en sus actividades. (Agencia ID)

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