31 Enero 2012
En julio de 2011 el gobierno de Zacatecas daba a conocer una segunda convocatoria del año para los Fondos Mixtos destinada a satisfacer dos demandas específicas. La primera sobre la implementación de paquetes tecnológicos que contribuyeran a “superar la marginación en las comunidades” de la entidad; la otra, orientada a la “creación de posgrado de calidad”. En conjunto, el estado y la federación destinarían hasta tres millones de pesos al proyecto seleccionado de la primera demanda, y un millón y medio para la segunda. La fecha de resolución estaba programada hacia el 15 de noviembre del mismo año, aunque hasta ahora no se han dado a conocer los resultados.
En ese mismo mes, el gobierno de Nuevo León inauguraba dos centros en el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica (PIIT), uno de la Universidad de Monterrey dedicado al diseño de empaque (conocido como ABRE), así como la Unidad Noreste del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del estado de Jalisco (Ciatej). Entre ambas instituciones invirtieron 156 millones de pesos en la construcción, equipamiento y operación de sus nuevas sedes de investigación, con las que esperan contribuir con el sector productivo para mejorar la competitividad de la entidad.
Alrededor de 400 kilómetros separan a Zacatecas de Nuevo León pero la distancia parece aún mayor si se miden los logros en materia de ciencia, tecnología e innovación, pues mientras el estado del centro de la República recién comienza a fortalecer su infraestructura y cuenta con limitados recursos humanos dedicados a la investigación, la entidad norteña presenta un consolidado sistema que le permite orientar sus programas hacia la generación de riqueza basada en conocimiento.
El fenómeno se replica a lo largo del territorio nacional, donde la asimetría de capacidades científicas y tecnológicas entre los estados es evidente, incluso en los que son limítrofes. La más reciente publicación del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (Forocyt), el Ranking Nacional de Ciencia y Tecnología 2011, hace evidente esa brecha; sin embargo, lejos de representar un juicio calificativo sobre las políticas locales, se trata de una herramienta que ayuda a identificar las prioridades en las que pueden trabajar los gobiernos estatales.
El documento detalla en 105 páginas los parámetros cuantitativos y cualitativos empleados para construir un indicador de las capacidades, fortalezas y debilidades de las 32 entidades federativas de la República Mexicana. Entre los componentes utilizados para hacer obtener la medición figuran: la inversión local para el desarrollo del capital humano; la infraestructura; su inversión; la población con estudios profesionales y de posgrado; los formadores de recursos humanos existentes, la productividad científica; infraestructura empresarial; el entorno económico y social; acceso a tecnologías de la información, y el componente institucional.
“Como todos los sistemas de medición, seguramente el Ranking presenta limitaciones, pero se trató de generar una métrica que permita identificar la situación de cada estado, y para ello obtuvimos información de instancias como el Conacyt, la ANUIES, el INEGI o el IMPI”, detalló durante la presentación del Ranking el titular del Forocyt, doctor Juan Pedro Laclette.
De acuerdo con los parámetros del estudio, sólo 11 estados resultaron con calificación positiva en el ranking global (Gráfica 1), y corresponden a las regiones del centro, norte y El Bajío. Al tiempo, las entidades más rezagadas (Guerrero, Oaxaca y Chiapas) se ubican en el sur del territorio nacional.
Los resultados del Ranking 2011 también denotan que los esfuerzos realizados hasta ahora para federalizar la ciencia y la tecnología en el país han tenido pocos resultados positivos, al mantener la demografía científica nacional prácticamente sin cambios desde hace dos décadas, donde los estados más industrializados coinciden con ser aquellos con mejores condiciones para el desarrollo científico y tecnológico.
Sin embargo, también existen variantes que llaman la atención en los estados que más impulsan a la investigación científica, tecnológica e innovadora. Es el caso de Nuevo León, el mejor posicionado en cuanto a la inversión (Gráfica 2) pero que ocupa el lugar 28 en la formación de recursos humanos; es decir, en la cantidad y calidad del personal docente dedicado a formar estudiantes de grado técnico, nivel licenciatura y posgrado.
Otro dato relevante del estudio realizado por el Forocyt es el hecho de que Querétaro aventaja cuatro posiciones al Distrito Federal en el componente de infraestructura empresarial, referente a la participación del sector privado en la investigación y desarrollo, y en el promedio de empresas inscritas ante Conacyt.
En cuanto al componente institucional, según el estudio del Forocyt, son 17 los estados que cuentan con todos los elementos gubernamentales y normativos propicios para el quehacer científico, tecnológico y de innovación; lo que significa que tienen marco legal, programa estatal en la materia, comisión dedicada a este tema en el congreso local y un consejo rector de los esfuerzos en el rubro.
República de asimetrías
Para el presidente de la Red Nacional de Consejos y Organismos de Ciencia y Tecnología (Rednacecyt), maestro Pedro Mata Vázquez, el de las asimetrías entre los estados es un problema histórico de gasto inequitativo y concentración de capacidades que prevalece hasta nuestros días, y requiere de mucho esfuerzo local y federal para solventarlo.
“Tenemos entidades con presupuestos para ciencia y tecnología que oscilan entre los 300 y 500 millones de pesos anuales y otros que sólo pueden invertir en sus consejos poco más de dos millones. Si a eso sumamos que para muchos gobiernos locales este tema no es prioritario, nos encontramos con un escenario que dificulta la equidad de oportunidades”, refirió en entrevista el también titular del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Michoacán.
El programa de Fondos Mixtos fue hasta hace un par de años uno de los pilares del Conacyt para promover la federalización. Pero este esquema consiste en una inversión uno a uno entre el gobierno federal y cada uno de los 32 estatales, de modo que beneficia a aquellas entidades con mayor presupuesto destinado al tema.
“Hay estados con mayores posibilidades económicas que otros, y eso amplía las brechas porque las entidades más pobres no tienen oportunidad de concurrir por los mismos recursos federales que los primeros”, explicó Mata Vázquez.
Un punto en el que coincide el doctor Tomás González Estrada, director general del Consejo de Ciencia, Innovación y Tecnología del Estado de Yucatán y actual tesorero de la Rednacecyt, es en el sentido de que los estados a la cabeza en el ranking son los más industrializados, que coinciden con los sitios donde se ha apoyado la política económica nacional.
Aunque, aceptó González un sistema científico local se fortalece en la medida en que la autoridad en turno esté convencida de que el tema es importante para su estado.
“Si el ecosistema de las instituciones educativas y de investigación está consolidado, hay además un sector privado participativo y a esto se suma el incentivo gubernamental, pues ya tienes condiciones favorables; pero sin política pública en el sector, aunque tengan las capacidades, seguramente trabajarán desarticuladas y no rendirán los frutos que beneficien a la sociedad”, comentó el funcionario yucateco.
Los representes de la Rednacecyt están conscientes que buena parte de la federalización de la ciencia en México pasa por la responsabilidad de los gobiernos locales, y que la colaboración regional es uno de los caminos más cortos para alcanzarla, por lo que recomendaron al gobierno federal apoyar programas como el Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación (Fordecyt), que busca incentivar la colaboración interestatal.
“En el esquema de asimetrías en el que está sumido el país, lo más recomendable es que una o dos entidades consolidadas colaboren estrechamente con otras de menor envergadura, y eso puede tener un efecto positivo porque va a haber acercamientos, intercambio de experiencias y puede permitir que se integren beneficios para sus poblaciones, que es lo que busca el Fordecyt”, expuso González Estrada.
Una década tras la federalización
Con la expedición de la Ley de Ciencia y Tecnología de 2002, el país entró en una nueva etapa para institucionalizar la descentralización del quehacer científico, pues si bien el Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt intentó llevar esta práctica a los estados, fue a partir de la entrada en vigor de la actual ley que se promovió el establecimiento de sistemas estatales de ciencia y tecnología, que requerirían la formación de un consejo rector.
Esto llevó a las entidades federativas a generar una nueva figura legal que requirió su propio marco normativo. “Ese es uno de los grandes logros en los estados, porque hasta hace alrededor de 15 años prácticamente ningún estado tenía leyes, consejos ni mucho menos comisiones en los congresos locales dedicadas a velar por los requerimientos científicos de la entidad. El hecho de que contemos con esta plataforma da pie a consolidar los programas estatales y, en lo posible, evitar la zozobra de los cambios de gobierno y garantizar la continuidad de los esquemas exitosos a nivel local”.
“Además, habría que aprovechar al máximo que en la actual administración del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, con el doctor Enrique Villa Rivera, se tiene una visión que favorece la construcción de procesos de descentralización en cuanto a sus programas y ha trabajado de manera más cercana con las diversas regiones del país y sus Sistemas Estatales de Ciencia, tecnología e Innovación; el reto es consolidar esa visión compartiendo y sumando recursos, capacidades y esfuerzos”, concluyó el presidente del Rednacecyt.
CTI, prioridades en 2012
Si bien las elecciones acapararán durante 2012 los titulares en los medios, el sector científico-tecnológico pretende llamar la atención de la opinión pública en torno a tres temas en los que ya se trabaja y que, de concretarse, podrían significar un impulso sin precedentes para México.
El primero de ellos es la iniciativa de colocar el tema de ciencia, tecnología e innovación en las plataformas políticas de los aspirantes a la Presidencia de la República, a fin de que reconozcan la importancia del conocimiento como estrategia para desarrollar y fortalecer la economía mexicana y, eventualmente, que el rubro forme parte sustantiva del Plan Nacional de Desarrollo del próximo gobierno federal.
Al respecto, Juan Pedro Laclette, Coordinador General del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (Forocyt), comentó en entrevista que “se trata de una estrategia conjunta de diversos actores de la academia, el empresariado y de gobierno, que ya se ha puesto en curso en distintas acciones, como la elaboración de análisis sobre la situación actual del quehacer científico realizados por el Foro Consultivo en colaboración con la Secretaría de Educación Pública (SEP) y los consejos Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República (CCC) y Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), los cuales serán presentados a las instancias encargadas de elaborar las plataformas político-electorales de los partidos y sus candidatos.”
“A pesar de que el actual Plan Nacional de Desarrollo hace referencia al tema del conocimiento dentro del rubro de desarrollo económico, la aspiración para el próximo sexenio es incrementar esta presencia y afinar los mecanismos para su realización. Lo importante es que, a partir de ello, se tomen las decisiones adecuadas para apoyar más a la ciencia, la tecnología y la innovación”, refirió el doctor Laclette.
“El segundo tema que habrá que seguir durante 2012 es el planteamiento de crear una secretaría de ciencia, tecnología e innovación a partir del próximo sexenio. Una iniciativa que ya se ha presentado y se encuentra en revisión en el Senado.”
Según el titular del Foro Consultivo, “la importancia de la nueva secretaría de estado es que con su establecimiento sería posible ordenar al sector científico-tecnológico y de innovación, de acuerdo con la estructura del gobierno federal; es decir, con una secretaría al frente del sector, en contraste con el actual esquema -que representa una excepción-, en el cual, la cabeza es un consejo nacional (Conacyt).”
Relacionado con lo anterior, “se espera que la secretaría de ciencia, tecnología e innovación tenga capacidad y competencia para la coordinación de los esfuerzos de otras dependencias federales y de los estados. Se trata, en suma, de un asunto de gobernanza del sistema científico, tecnológico y de innovación nacional, dijo Laclette.”
El tercer tema planteado por el también ex presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) es que “para finales de año se esperan avanzar en el nuevo Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (PECITI), que tiene la particularidad de ser de carácter transexenal (con proyección para los próximos 25 años), debido a la modificación de la Ley de Ciencia y Tecnología, a principios de 2011, y que contendrá acciones de análisis, diagnóstico y prospectiva.”
Para ese documento, agregó Juan Pedro Laclette, “se espera que se establezcan grupos de trabajo que realicen consultas a los distintos sectores y en los 32 estados sobre las acciones respecto a las necesidades científicas, tecnológicas y de innovación de cada uno. La idea de la transexenalidad del programa es que sean identificadas las prioridades por sector y por estado”.
Estos tres temas serán el eje de las actividades que promoverá el Foro Consultivo durante 2012; año en el cual este organismo cumple su primera década de existencia.
Héctor de la Peña
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Comentarios
¡Que bonita es la palabrería! Lo mismo se dijo acerca de plasmar en la Constitución el COMPROMISO de hacer figurar en ella que el gobierno federal DEBERÍA, o sea, ESTARÍA OBLIGADO a, invertir AL MENOS EL 1% DEL PIB EN CIENCIA Y TECNOLOGÍA. ¿De qué ha servido eso? Tanto el ejecutivo federal, como ambas Cámaras lo ignoran olímpicamente, SIN IMPORTAR QUE ES UNA OBLIGACIÓN CONSTITUCIONAL. ¿Saben de alguien que ya esté en la cárcel por DESACATO CONSTITUCIONAL? Palabrería, palabrería y más palabrería de la misma que se ha escuchado y leído por décadas. ¿Taaacooossss joven? ¡Una orden de lengua para mi jovenazo!
“A pesar de que el actual Plan Nacional de Desarrollo hace referencia al tema del conocimiento dentro del rubro de desarrollo económico, la aspiración para el próximo sexenio es incrementar esta presencia y afinar los mecanismos para su realización. Lo importante es que, a partir de ello, se tomen las decisiones adecuadas para apoyar más a la ciencia, la tecnología y la innovación”, refirió el doctor Laclette.
Bueno, el trabajo del Forocyt es hacerla de "capa buffer" (amortiguadora) para decir que se escucha y tiene en consideración a los investigadores del país. Son los encargados de preparar el buen atolito para darselos con el dedo. Saber leer con atención. El texto dice: "...LA ASPIRACIÓN PARA EL PRÓXIMO SEXENIO ES...". Claro... LA ASPIRACIÓN... Buen trabajo Pedro, buen trabajo.
“El segundo tema que habrá que seguir durante 2012 es el planteamiento de crear una secretaría de ciencia, tecnología e innovación a partir del próximo sexenio. Una iniciativa que ya se ha presentado y se encuentra en revisión en el Senado.”
¡Claro! En esta país los políticos se destacan por la creación de Secretarías... para todo. ¿Que la población se quiere más y mejores jardines? Pues creamos una Secretaría en el desarrollo y mantenimiento de... ¡jardines! ¿Que la población quiere poder ir a gritar todo lo que quiera? ¡Pues creamos la Secretaría del Derecho al Grito, faltaba más! Al pueblo... pan y circo, se decía en la antigua Roma. Así que si creamos una Secretaría de Ciencia... ¡CHA-RAN! De un plumazo seremos líderes en ciencia a nivel mundial. Típico de los políticos mexicanos, que todo lo "resuelven" con sus pases mágicos. Si al CONACyT le cambiamos el nombre a Secretaría de Ciencia, todos nuestros problemas de retraso científico y tecnológico se arreglarán. Con eso los políticos serán unos iluminados y sus torcidas mentes verán la luz en la ciencia. De la misma manera que a algunos iluminados se les ocurrió que si creabamos una Agencia Espacial Mexicana (¿NASA-MEX?) de un plumazo pasaríamos a ser una potencia espacial (en realidad se creó para favorecer el turismo científico de un determinado sector). La simple proposición de la creación de una Secretaría de Ciencia, necesariamente en sustitución del CONACyT, sería una declaración expresa del fracaso de las políticas del gobierno federal para apoyar el desarrollo científico y tecnológico. Y mostraría que el problema no se resuelve con llevar al niño al Registro Civil para cambiarle el nombre. El CONACyT ya recibe su propia partida presupuestal autónoma para lo que hace actualmente(no es un presupuesto incrustado en el de otra dependencia). Hacerlo Secretaría no cambiaría nada al respecto. Habría que hacerles un lavado de cerebro a los políticos, para que algo cambiara al respecto. Pero NO cambiarle de nombre al CONACyT. Eso NO RESOLVERÁ NADA. Basta continuar leyendo para percatarse justamente de la falacia...
"Según el titular del Foro Consultivo, “la importancia de la nueva secretaría de estado es que con su establecimiento sería posible ordenar al sector científico-tecnológico y de innovación, de acuerdo con la estructura del gobierno federal; es decir, con una secretaría al frente del sector, en contraste con el actual esquema -que representa una excepción-, en el cual, la cabeza es un consejo nacional (Conacyt).”
¿Más claro? ¿No es evidente la falacia?
Pero claro...
"Relacionado con lo anterior, “se espera que la secretaría de ciencia, tecnología e innovación tenga capacidad y competencia para la coordinación de los esfuerzos de otras dependencias federales y de los estados. Se trata, en suma, de un asunto de gobernanza del sistema científico, tecnológico y de innovación nacional, dijo Laclette.”
JOJOJOJOJOJOJOJ OJOJO...
En suma, se trata de todo un choro de polilla y nada más. Se han hecho estos ejercicio de estadísticas, estadísticas y más estadísticas, desde hace mas de dos sexenios. Se han identificado hasta el cansancio las llamadas fortalezas y debilidades del sector científico y tecnológico en este país. Gobiernos y leyes han ido y venido. El resultado, hoy somos SIETE VECES MÁS TECNODEPENDIENT ES DE LO QUE LO ERAMOS HACE UN CUARTO DE SIGLO (palabras textuales de Arturo Menchaca en el 1o -y único- Congreso de los miembros del SNI, celebrado en la cd. de Querétaro). ¡BIENVENIDOS A LA REALIDAD!
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