Consorcio científico apoya comunidades indígenas

Tras dos años de conformar el consorcio de investigación para la “Conservación, desarrollo, aprovechamiento social y protección de los conocimientos y recursos tradicionales en México”, las universidades Nacional Autónoma de México y Autónoma de Madrid darán a conocer sus resultados en el foro Protección, aprovechamiento social y desarrollo del conocimiento tradicional para la innovación, a realizarse el próximo 2 de junio en la ciudad de México.

Esta colaboración, que forma parte del Fondo de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología, puesto en marcha por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Unión Europea, también cuenta con la participación del Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Apropiada, en Michoacán, y la asociación civil francesa Grupo de Estudios y de Servicios para la Economía de los Recursos.

La colaboración entre ambas universidades inició en agosto de 2009 y concluirá el próximo 30 de junio. Plazo en el que se informará sobre la vinculación centrada en las comunidades participantes. Para ello serán realizadas mesas redondas entre responsables del proyecto, hacedores de política pública y expertos de instancias que forman parte del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

La reunión tendrá lugar en la Casa de las Humanidades de la UNAM, y se pretende que de las intervenciones vertidas se produzca un documento para promover el tema entre las comunidades miembros del programa.

Conocimientos tradicionales se fusionan con la ciencia

Compartiendo Saberes ha logrado un diálogo de conocimientos en el que participan miembros de comunidades rurales, campesinas o indígenas junto con académicos de universidades o centros de investigación. El responsable técnico del consorcio es el doctor León Olivé, y en entrevista comenta que como parte del mismo se realizaron acciones entre investigadores y comunidades p'urhépechas cercanas al Lago de Pátzcuaro, a quienes se enseñó acuacultura para la crianza del anfibio Ambystoma dumerilii, conocido como Achójki, especie de importancia ambiental, medicinal y económica.

Fue así como se creó una granja para la reproducción del Achójki in situ y ex situ, y se capacitó a jóvenes indígenas en su manejo y administración. El doctor Olivé destaca que el proyecto se llevó a cabo con base en el diálogo de saberes, el intercambio de información entre conocimientos tradicionales y académicos para el aprovechamiento tradicional de los recursos y el desarrollo social en las comunidades ribereñas del Lago de Pátzcuaro.

Por otra parte, en el Valle del Mezquital, Hidalgo, se trabaja en la creación del Museo del Maguey, a través de un jardín botánico con área de exposiciones, un centro de documentación donde se imparten talleres y cursos, así como un pequeño restaurante que ofrezca alimentos y bebidas en los que esa planta sea el ingrediente principal.

El objetivo es crear un polo de desarrollo cultural y económico en una zona bastante marginada, así como establecer una red de intercambio de conocimiento entre comunidades hñahñus y de otras regiones del país cuyas condiciones ambientales sean similares. El fin es contribuir a la recuperación de este conocimiento y la preservación de la diversidad de magueyes de la región, lo cual constituye un gran potencial para esta zona.

El doctor León Olivé señala que, como los mencionados, los otros cinco proyectos conjugan elementos culturales, sociales y económicos, al mismo tiempo que ecológicos y ambientales. “En dos años hemos obtenidos resultados muy satisfactorios, y buscaremos la oportunidad de mantener este tipo de vínculos con las comunidades con las que hemos trabajado”, concluye. (Agencia ID)

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